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La empresa Stork MSW estuvo en Maracaibo como parte de la delegación argentina a la XVI Exposición Latinoamericana de Petróleo. Allí habló con Petróleo Internacional sobre sus inicios, su labor como fabricante de bombas y su desempeño en el mercado argentino y latinoamericano.
Stork MSW nació en 1962,
Stork MSW nació en 1962, en
Carapachay, a pocos kilómetros de la ciudad de Buenos Aires. En
ese entonces, la empresa era una fábrica de motores diesel con
licencia de Stork de Holanda. En los años setenta comenzó a
fabricar bombas dúplex para bombear petróleo hidratado en
superficie. Este negocio fue creciendo, el de los motores
disminuyó, y hoy Stork es una empresa plenamente dedicada a la
fabricación de bombas reciprocantes.
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Stork MSW fabrica de bombas, válvulas de seguridad... |
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Además de las bombas dúplex,
Stork MSW produce bombas Plunger, especialmente adecuadas para el
movimiento de aguas corrosivas emanadas de la formación, ya sea
para reinyección en procesos de recuperación secundaria o
reinyección a pozo sumidero. Durante el reciente Latin American
Petroleum Show, realizado en Maracaibo, en el cual Stork MSW
exhibió sus productos como parte de una numerosa delegación de
empresas argentinas, Petróleo Internacional tuvo ocasión de
conversar con el ingeniero Raúl Pampillo, su presidente.
¿De dónde viene la tecnología
de Stork?
Las bombas en la actualidad son totalmente desarrolladas en
Argentina. Los primeros planos de las bombas dúplex vinieron de
Holanda hace más de 30 años pero, hoy tal como son, han
evolucionado mucho. De igual forma, hemos avanzado mucho en el
tema de corrosión.
¿Por qué específicamente en
el tema de corrosión?
Las aguas de los campos petroleros tienen cada vez más
elementos corrosivos por la recuperación secundaria, de manera
que la protección contra la corrosión resulta esencial.
Elementos que originalmente eran de acero al carbono, pasaron
luego a ser de aceros de baja aleación, después de alta aleación,
de aceros dúplex, y hoy incluso aplicamos elementos con
recubrimientos de cerámica.
¿Cuándo dejaron de fabricar
motores?
Abandonamos la fabricación de motores a medida que la
parte petrolera se volvía cada vez más interesante. Los motores
se dejaron de fabricar a comienzos de los ochenta. Hoy la empresa
está dedicada a la fabricación de bombas, válvulas de
seguridad y amortiguadores de pulsación. Ciento por ciento
dedicados al bombeo de petróleo y agua en los campos petroleros.
¿En algún momento durante
esos vaivenes de la industria del petróleo pensaron volver
al mercado de motores?
En 1999, cuando el barril de petróleo estaba por debajo de
los US$10, hubo una importante contracción del mercado, pero los
pasos estratégicos que ya habíamos dado eran irreversibles. Eso
pasó y hoy el mercado está plenamente recuperado.
¿Cuándo empezaron a
exportar?
Empezamos a exportar en los ochenta. A Brasil, a Perú y a
Venezuela, donde tenemos muchas bombas instaladas. Bolivia y
Chile también tienen bombas nuestras.
¿El mercado de mayor
crecimiento para ustedes es Venezuela?
No, el mercado de mayor crecimiento para nosotros en estos
momentos es Argentina. Tanto para las bombas dúplex como para
las bombas Plunger. En Argentina hay un importante ritmo de
perforación y explotación, y de inversión en recuperación
secundaria. Tanto en cuenca Neuquina como en la cuenca del golfo
San Jorge. El ritmo petrolero es interesante.
¿Tiene alguna instalación
novedosa para mostrar?
Una de las primeras instalaciones con bombas totalmente
automatizadas las tiene Petrobrás en La Concepción, occidente
de Venezuela. Es decir, son bombas libres de vigilancia
operativa, dirigidas por PLC, que automáticamente controlan su
velocidad, manejan la sobrepresión, etc. También tienen control
remoto a través del cual envían la señal al centro de control
de Petrobras en La Concepción.
¿Es un desarrollo nuevo?
Este desarrollo comenzó hace ya unos años. Si bien es
relativamente estándar en la industria, esto no estaba aplicado
a baterías de flujo directamente. Nuestra especialidad es
generar paquetes a medida. Somos una fábrica de bombas que
trabaja a la medida de los requerimientos de nuestros clientes.
Permanentemente desarrollamos modelos y proveedores de fundición
y de acero y materiales especiales. Nuestros proveedores, en su
gran mayoría, son argentinos.
¿Cuántas personas emplean?
Somos unas 77 personas directas más otros servicios que se
prestan en outsourcing.
¿El fin de la convertibilidad
y la devaluación del año 2002 fue importante para el desarrollo
de los mercados externos?
No, ya éramos competitivos durante la convertibilidad y
los problemas que tenemos en Latinoamérica consisten más en
vencer barreras de tipo arancelario o para-arancelario, que en un
problema de precios. De hecho, el año en que más exportamos fue
2001, justo antes que terminara la convertibilidad en Argentina.
El problema es poder vencer los distintos impedimentos de tipo
legal y administrativo.
¿Es nuevo esto de armar
delegaciones con el apoyo de las autoridades del país?
No, esto siempre existió, pero ahora vemos algo más de
apoyo de la fundación Export Ar para promocionar nuestros
productos en ferias del sector.
¿Mercosur les sirve para
algo?
No, a nosotros no. Si Venezuela se incorporara el día de
mañana a Mercosur, eso podría ayudarnos.
¿Qué proyección tienen para
fuera del continente?
Los mercados fuera de la región son un objetivo a mediano
plazo, pero eso requiere asegurar el debido soporte técnico.
Para dar el soporte técnico adecuado se necesita una masa crítica.
Entrar a mercados donde hay posibilidades de superar esa masa crítica
para poder suministrar el soporte técnico adecuado, implica
enviar técnicos desde nuestra planta en Carapachay, manuales en
el idioma local, repuestos, gente que conozca la lengua y la
modalidad local. No es nuestra política entregar un equipo y
abandonarlo.
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