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Imagínese ir conduciendo su carro y que el motor se pare súbitamente. Cuando vuelve a darle arranque al motor este vuelve y se detiene. Luego de llamar al servicio de grúa y llevar el carro al concesionario y cambiar múltiples piezas, encuentra que esa no es la solución a su problema. Cada año les pasa esto a miles de propietarios de vehículos en el mundo y la razón es que se presenta un bloqueo por vapor que obliga al motor a detenerse súbitamente. Entre mayor la temperatura y mayor la altitud, es más probable que los vapores de la gasolina causen un bloqueo por vapor, lo que impide a la línea de combustible enviar combustible al motor.
En las especificaciones para el mundo automotor, la temperatura a la cual una relación de 20 (vapor) a 1 (líquido) se alcanza, comúnmente conocida como T(V/L)=20, indica el riesgo de un combustible en particular de causar un bloqueo por vapor. Esta tendencia es mucho mayor en mayores alturas y climas más calientes.
A medida que las refinerías le agregan más y más etanol a la gasolina, y a medida que cada día se experimentan climas con temperaturas más elevadas por cuestiones de calentamiento global, se ha tornado muy interesante medir el riesgo de que se presente un bloqueo por vapor.
La presión de vapor del etanol es mucho más baja que la presión de vapor de la gasolina. El agregar etanol a la mezcla hace que esas temperaturas en donde se presentan bloqueos por vapor, se alcancen más rápidamente debido a que son menores cada vez a medida que aumenta la relación entre etanol y gasolina en la mezcla.
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